miércoles, febrero 07, 2007

Cine - "Banderas de nuestros padres", de Clint Eastwood

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"Flags of our fathers" (2006).
Clint Eastwood ha dirigido muchas de las mejores películas de los últimos años, desde "Sin perdón" a "Million Dollar Baby" pasando por las maravillosas "Un mundo perfecto", "Los puentes de Madison" o "Mystic river". Aprovechando su tirón, la libertad de acción que te dan esos éxitos y gracias a tener el apoyo de Dreamworks, Eastwood se lanzó a una aventura muy ambiciosa, que era plasmar la experiencia de la segunda guerra mundial a través de los ojos de los norteamericanos y de los japoneses en dos películas. La primera parte ya la hemos podido ver, y creo que queda lejos de lo que nos había acostumbrado.

Es la película de guerra que esperaríamos de él. No se centra en las escenas de la batalla en sí, sino que el hilo argumental que coge es el del relato personal, la experiencia de los soldados que vivieron esa guerra y su visión sobre la utilización de esos hombres por parte de los políticos de turno. El punto de partida es una de las fotografías más famosas de la historia de la fotografía, la de Joe Rosenthal en Iwo Jima. A partir de ahí desenvuelve la trama, contándonos lo que de verdad hubo detrás de esa imagen, lo que significaba para los protagonistas, y lo que significó para todo un país. La idea es buena, pero para mi gusto no funciona.

Las escenas del desembarco para intentar tomar la famosa (y pequeñaja) isla son copia del estilo Spielberg en "Salvar al soldado Ryan" (peli normalita pero con una primera media hora inolvidable), incluyendo brazos y cabezas mutiladas. ¿Spielberg hizo de algo más que de productor y se metió a consejero?. Vale, muy bien, es difícil hacer algo nuevo, de acuerdo. Se lo pasamos por alto, al fin y al cabo la de Eastwood tiene más que ofrecer que aquella.

Pero si vamos a la otra parte de la película, la que se supone que nos tiene que llegar adentro con la carga emocional y el mensaje, también falla. La película se hace larga. Los actores principales, que se supone que nos tienen que vender algo en una película que centra sus momentos dramáticos en ellos, no expresan nada, sobre todo el que interpreta al indio, que es el que cuenta más para la cámara, y que se acaba haciendo muy pesado, sobrando el protagonismo del hijo en la parte final.

Hace unos años (ya hace nueve años, dios mío, cómo pasa el tiempo) un genio llamado Terrence Malick hizo la mejor película de guerra que he visto, y no creo que sea posible llegar a superarla o siquiera hacer algo parecido. Al igual que Eastwood, eligió el lado humano de la batalla, darle protagonismo a las personas sobre las balas. Y triunfó. Ahí sí había mensaje. Ahí sí había empatía con los personajes. Las comparaciones son odiosas, pero en este caso se hacen inevitables. "La delgada línea roja" se recordará. "Banderas de nuestros padres" se olvidará aún más rápido de lo que perdieron la fama los héroes de Iwo Jima.

trailer "Banderas de nuestros padres" (cuenta muchas cosas, míralo bajo tu responsabilidad)

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