sábado, julio 07, 2007

Cine - "Raíces profundas", de George Stevens

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"¡Shane!", "vuelve, Shane!".... Seguro que estas palabras traen a la mente de muchos cinéfilos el final de uno de los mejores westerns que jamás se hayan hecho: Shane (Raíces profundas).

Un pistolero que va a no se sabe dónde y que escapa de no se sabe qué, decide emplearse en la granja de unos agricultores que esperan establecerse en un valle en el que no son bien recibidos por los ganaderos. Magníficos Alan Ladd y Jean Arthur. Magnífica la ambientación, la integración de los personajes con el entorno, el ritmo, las peleas en el saloon, la presencia de un jovencísimo Jack Palance, impactante el primer muerto, ...

Tan buena y tanto caló en la gente, que Clint Eastwood hizo un remake treinta años después ("El jinete pálido"), en el que cambió al niño por una chica, a los agricultores por buscadores de oro, y la estética del oeste clásico de aventuras por una más fría, como las de Peckinpah.

para quien quiera volver a emocionarse, aquí la última escena.

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