Esta semana, con motivo de la feria del libro de Frankfurt, salió en todos los medios de comunicación las estimaciones del sector editorial de que en 2018 estará más que implantado el libro digital, e incluso que en 2012, el 25% de las ventas serán en este formato.Yo no me lo creo. Claro que a lo mejor en unos años me tengo que tragar mis palabras porque dejan de publicar las cosas en papel y HAY que pasarse -es imposible luchar contra intereses económicos de otros- o incluso puede ser que al ritmo que vamos se acaben los árboles para conseguir papel, pero es que de verdad no le veo sentido. Coger un libro es mucho más que darle a un botoncito para pasar página. Verlo en una estantería -por mucho que ocupen, y de eso sé un rato- no es lo mismo que no verlo.
Uno de mis pequeños vicios es conseguir libros antiguos. Normalmente me centro en libros de historia natural -defecto de formación y pasión-, pero también me gustan ediciones especiales o raras, libros firmados, ... Teniendo en cuenta todos los bibliófilos del mundo, creo que hay cosas que no se van a poder borrar así de repente. Supongo que los únicos que se adaptarán sin problemas serán los que nazcan en ese momento, los que no conozcan otras cosas, los que crezcan con ello.
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