Hoy es 23 de abril. Día del Libro. Por suerte desde pequeño mis padres me enseñaron lo que era un libro, mucho más que un conjunto de hojas de papel unas detrás de otras; aprendí a quererlos, a acariciarlos, a olerlos... Y los libros se encargaron del resto. Me enseñaron a viajar. Me enseñaron a emocionarme. Me permitieron vivir. Fui pirata con "La isla del tesoro", recorrí el mundo con "Los Hollister", aprendí con "Asterix" que están locos estos romanos, viajé al fondo del mar con "Veinte mil leguas de viaje submarino", ...Afortunadamente, es un vicio que nunca he abandonado, y que me sigue aportando numerosas alegrías y momentos de evasión de este loco mundo.
Este fin de semana, en el mar, y gracias a que andaba por el maletero del coche, he podido volver a disfrutar, mecido por las olas, del mítico (nunca tan pocas páginas dieron para tanto) libro de Neruda "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Hacía muchos años (muchos, muchos) que no lo leía, y me alegro, porque me encantó. Lo que recordaba como versos bonitos, se me revelaron ahora como sentimientos, entendí el mensaje y vi más allá de las palabras. Me sorprendió (casualidades de la vida teniendo en cuenta dónde estaba leyéndolo) que hiciese tantas referencias al mar ("Acorralado entre el mar y la tristeza..."), a los barcos, a las redes... Evidentemente, no voy a descubrir nada nuevo. Sólo quería dejar constancia de que me gustó y me llenó.
He encontrado una página en la que se pueden escuchar los poemas leídos por el propio Neruda.
A ti, que habitas en mis sueños, te dedico hoy los últimos versos del poema 14:
"Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos"
He encontrado una página en la que se pueden escuchar los poemas leídos por el propio Neruda.
A ti, que habitas en mis sueños, te dedico hoy los últimos versos del poema 14:
"Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos"
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